Noelia visita a su madre en el hospital. Durante sus largas estancias diarias allí, la chica baja a la cafetería de vez en cuando para tomar un café. Se fija en un hombre que siempre encuentra en el mismo lugar, sentado en soledad leyendo algún libro. Los días pasan y Noelia sigue viéndole en la cafetería. Finalmente, una mañana ambos entablan una conversación, que se prolonga durante los días sucesivos, creando una rutina de encuentros gracias a la cual comienzan a conocerse. Noelia descubre que el hombre también tiene ingresado en el hospital a alguien querido: su hijo pequeño, que padece leucemia.