A través del paisaje de la costa cantábrica, Moradas Esenciales nos muestra una alegoría de la desmembración de las estructuras y la pérdida de referencias en la existencia humana.La obra se conforma mediante 3 escenas diferenciadas a lo largo de un paisaje natural de gran carga subjetiva, el cual adquiere coprotagonismo con la figura humana. Por las escenas transita un ser destruyendo elementos simbólicos. En su ambivalencia, fluctúa y se transforma de «victoria» a «ángel caído» en su tránsito por la inmensidad del paisaje.