Manuela es el resultado de una improvisación sin guión, realizada por un elenco de actores incomparable, que estuvieron en escena más de dos horas sin cortar. Inicialmente, iba a ser una película de 60 minutos de duración en blanco y negro, como intento de homenaje a John Casavettes y de la que se ha podido extractar un cortometraje de 22 minutos en color, filmado en Mini DV y transferido a 35mm.Representa una legítima alternativa artística, contando el proyecto con un reducido presupuesto de rodaje y un esfuerzo colectivo, en el que la improvisación ha traspasando la frontera de la propia escena, y ha contagiado al equipo técnico hasta el montaje final