“A la cara”. Desde lo virtual a lo presencial.
“A la cara” es el corto del director y guionista Javier Marco que consiguió el Goya 2021 a Mejor Cortometraje de Ficción, también obtuvo la Biznaga de Plata a la Mejor Actriz del 23 Festival de Málaga para su protagonista Sonia Almarcha, además de los galardones del Festival Internacional de Almería en las categorías de Mejor cortometraje, Mejor Guion y Mejor Interpretación Masculina para el actor Manolo Solo.
Cuatro años después con el mismo título, el director y la guionista han realizado la película presentada en el Festival de Gijón 2025, ampliando y variando el guion pero sobre el mismo fondo de las violencias verbales que proliferan en las aplicaciones de redes sociales que propician desde el ocultamiento de sus beligerantes autores adultos y menores de edad.
Una situación cotidiana frecuente
El argumento versa sobre una actriz (Sonia Almarcha) que va a conocer un piso en venta, siendo recibida por su dueño (Manolo Solo) que le enseña la vivienda habitación por habitación, la mujer empieza a reprocharle cosas al propietario y se va manifestando su motivación para haber ido a visitar el piso.
Un buen guion de Belén Sánchez-Arévalo con precisos diálogos va desarrollando adecuadamente la trama entre la actriz y el dueño, desde la sorpresa inicial hasta la tensión creciente entre ambos.
Adecuada ambientación contextual
Una buena escenografía realista realizada por Itziar Sagasti, Frisco Sanz y Ana Muñoz ambientan muy bien el desorden y estado caótico del piso, donde tiene lugar la tensa conversación entre los hasta entonces interlocutores por internet.
La fotografía directa de Santiago Racaj retrata con precisión el entorno del encuentro personal de los dos rivales en la pelea verbal que se establece “in crescendo”, con acusaciones y amenazas en un clima cada vez más hostil favorecido previamente por la hipocresía y la violencia verbal en las redes sociales.
Buen guion y acertadas interpretaciones
Los dos protagonistas tienen una buena interpretación expresiva tanto a nivel gestual como verbal, en la relación tensa dramática que se va estableciendo a medida que avanza la discusión. La intención del corto es mostrar las diferencias de comportamientos desde las situaciones virtuales a las presenciales, donde el anonimato en las redes sociales potencia la agresividad verbal y el acoso personal.
Tras sus rifirrafes verbales se van desvelando sus verdaderas conductas cayendo las máscaras de ambos personajes hasta llegar al desenlace sorpresivo.
CORTOMETRAJE COMPLETO


