Oliver Laxe es una de las figuras más singulares del cine contemporáneo, conocido por habitar esa frontera difusa entre el documental, la ficción y la mística. Aunque sus largometrajes (Mimosas, O que arde) le han dado fama internacional, su faceta en el cortometraje es fundamental para entender su lenguaje visual: una mezcla de observación antropológica y búsqueda espiritual.


