Dos disonantes, comunes y rutinarios personajes envueltos en una fantasía idílica que logra hacerlos sonreír y llorar, voltaje oscilante que distrae, apasiona y enloquece. ÉL, nada raro, un número más, uno que camina; ELLA, nada raro, una más, triste y silenciosa; disparidad conjuntiva, fuerza atractiva de soledades, suspiros, silencios elocuentes, angustia innecesaria, expectativa fatua.La delgada línea fronteriza entre la realidad y la no realidad es cruzada consciente e inconscientemente; la vida o momentos de vida en la ciudad, atrevida, fugaz o duradera; finita o infinita… no hay dilemas, hay voltajes.