Condenada a muerte por el asesinato de sus hijos, quiere invitar a cenar, como último deseo, a la que será su verdugo la mañana siguiente. Una cena en la que contará por primera vez su versión de los hechos. La fría sala de interrogaciones del pabellón de la muerte será testigo de una historia que irá más allá del crimen y descubrirá que en realidad sus vidas no son tan diferentes. Dos mujeres, cuyo factor común es el conformismo ante su situación, representan la cara y la cruz de la sociedad.