En 1990 la Clínica Psiquiátrica Bellavista es clausurada y sus pacientes trasladados… todos excepto uno. Simón Feito ha desaparecido, y con el tiempo es dado por muerto. Dos años más tarde el Dr. Samuel Valmonte, ex-jefe médico de la clínica, recibe una intrigante llamada de teléfono solicitando el expediente de Simón, olvidado el día del traslado entre las paredes de Bellavista.