«Una comida fotográfica es devorada en un mundo enlatado». Composición, disposición y resultado para un animado bodegón en un espacio relativamente bidimensional, diseñado geométricamente. En este espacio entre bi y tri dimensional se despliegan sus elementos planos, como las sillas, para algo tan básico como comer. Pero la comida es plana. A través de la animación de fotografías de los alimentos en sus diferentes momentos de ingestión unos comensales invisibles.“El sabor de la comida de lata” trata de un vanitas animado. El desarrollo de una comida sin comensales cuyos alimentos dibujados simplemente van siendo deglutidos en una escena donde se han ido modificando los elementos planos para manifestar la calidad y el sabor uniforme de la comida enlatada. «Los objetos nos hablan mucho, han vivido más que nosotros, y nos inspiran. Los objetos liberan nuestra memoria, son como musas para el desarrollo creativo.» Cómo en el bodegón histórico en la pintura, Mercedes Gaspar plantea en este cortometraje la dicotomía entre lo fingido y lo verdadero. Ciertos elementos que aparecen son reales y otros dibujados (la diferencia se establece en sus relaciones tri y bidimensionales), deliberando sobre la realidad y su representación, y de cómo ésta puede convertirse en otra realidad. «Un ritual en el que todo está representado, enlatado y consumido, incluso la propia película, de ahí que los títulos vayan sobre fotos, y éstos sobre una mesa llena de latas de comida, carretes, y película de cine, pintadas de blanco».