Mauro ve peligrar el hogar que ha creado junto a su mujer Carmen cuando al llegar a casa descubre que el garaje se ha inundado, ya que esto supone llamar a un fontanero. Mientras ella procura que éste termine pronto su trabajo, Mauro se lleva a su hija Laura, con la extraña intención de dar vueltas con el coche para que no la vean.