Patagonia Argentina, 2010. Aparentemente deshabitado, el territorio se nos muestra como escenario y horizonte de sucesos de otro paisaje sonoro narrado en el aire, que se extiende a través de él, manifestándose mediante una voz comunicadora. Aconteceres y conexiones entre sus pobladores configuran este paisaje humano y sonoro que habita los grandes espacios naturales, de cuyos moradores sólo se atisban leves rastros, sutiles indicios en la inmensidad.